Mes: julio 2012

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El nuevo hotel W sobre el final de la playa de la Barceloneta supone un nuevo hito en el paisaje. Aunque esta muy lejos de ser lo que fueron las ocupaciones en playa de la década de 1960, también es un elemento de difícil explicación en un país en el que las limitaciones de la ley de costas han sido muy polémicas en cuanto a las restricciones a la edificación en las riberas, pese a la justificación que va aportando la mejora de las previsiones sobre el cambio climático y sobre riesgos costeros.

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La Barceloneta vista desde el hotel W

La Barceloneta aparece como barrio en el siglo XVIII, para alojar a los habitantes del barrio de la Ribera, desalojados por la construcción de la ciudadela. Se trata de un barrio planificado en retícula, con edificaciones de dimensión muy exigua. La formalización de su fachada marítima es la mera adición de testeros de edificaciones de pequeñas parcelas con cinco o seis alturas.

Calle de la Barceloneta

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Diagonal mar visto desde las playas olímpicas

Barcelona es el clásico ejemplo de ciudad de la que se dice que “ha vivido de espaldas al mar”. En realidad, lo que ha ocurrido es, como casi siempre, que en el esquema mental de sus habitantes el mar era un lugar marginal respecto a otros espacios más apreciados.

El casco antiguo de Barcelona se ve limitado hacia el Sur por la montaña de Montjuic, que llega hasta la ribera; el crecimiento del puerto se ha producido históricamente en esta dirección, y la expansión urbana no hubiera sido posible por las altas pendientes. Sin embargo, hacia el Norte la costa es llana, sin grandes obstáculos hasta el cauce del Besós.

Las playas al norte de Barcelona en 2012

Cuando en 1859 Cerdá proyecta su ensanche cubriendo el llano que rodea por el Norte y el Oeste a la ciudad vieja, la zona marítima norte se integra en el proyecto. El ensanche tarda unos 100 años en llenarse, pero lo hace de forma muy desigual: mientras que su trama es relativamente respetada (aunque sumamente densificada) en la zona más cercana al casco histórico, en la parte norte se ve alterada y tiene además un carácter más industrial que residencial. Aunque las grandes bases de la retícula también se aprecian en esa dirección, las continuidades se pierden, la plaza de las Glorias no llega a configurarse como un centro cívico relevante y las playas son meros lugares marginales.

Dos factores transforman la situación: la celebración de los juegos olímpicos de 1992, que establecen el puerto olímpico y la villa olímpica en esta zona (aprovechando una visión de conjunto de la ciudad previa), y la apertura del tramo de la diagonal que alcanza el mar junto a la desembocadura del Besós, dinamizada por el Forum 2004.

Estas ocasiones permiten formalizar una cadena de playas apoyadas por espacios libres de gran calidad de urbanización; este paquete de espacios públicos está separado del nuevo tejido urbano por la ronda litoral, una autopista situada en un nivel más bajo que las calles, y con una razonable permeabilidad peatonal.

El parque de la Mar Bella

El tratamiento del borde marítimo supone la gentrificación del ámbito.

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Los patios de manzana previstos han sido a menudo ocupados por garajes u otros usos. El Ayuntamiento de Barcelona ha acometido un programa para recuperar estos espacios como pequeños parques abiertos al público. Estos son los jardines de Laura Albeniz (calle Pau Claris con Provença)

Programa de recuperación de patios (en catalán)

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El proyecto del Ensanche está articulado a escala territorial, definiendo la forma de ocupación de la llanura entre las montañas y la ciudad antigua. La mayoría de las vías esenciales se ha construido, y el eje esencial Badalona- Bordeta es la columna vertebral de la ciudad.

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El proyecto de Cerdá incluye la ordenanza para el desarrollo de las edificaciones, que busca maximizar el soleamiento (huyendo de la congestión y las calles estrechas del casco histórico) disponiendo los bloques únicamente sobre dos lados de la manzana. Posteriores modificaciones de la ordenanza dieron lugar al actual ensanche, mucho más denso.

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Plano catastral del casco antiguo de Barcelona en la actualidad y superficie de parcelas. A pesar de los 150 años transcurridos y de las sucesivas operaciones de transformación, aún se aprecia la presencia de una alta proporción de pequeñas parcelas y la pervivencia de parte de la trama medieval, marcada por algunas aperturas previstas por Cerdá como la vía Laietana.

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El sistema urbanístico españoldebe una gran parte de sus elementos singulares a las condiciones de su nacimiento. El origen del planeamiento urbanístico en los Estados Unidos se asocia normalmente a las primeras experiencias de Zoning en Modesto (California) como instrumento de protección de los valores inmobiliarios. En Gran Bretaña se suele referir el origen del urbanismo a los movimientos reformistas que buscan respuestas a la pobreza urbana de la nueva sociedad industrial, partiendo en un primer momento de la vivienda obrera y despues, como modelo urbano alternativo, a las ciudades jardín. en Francia, la compleja historia del París del siglo XIX, con la era de Haussman, no se ve seguida de un desarrollo teórico de la disciplina hasta un momento relativamente tardío con el higienismo. el urbanismo alemán desarrolla varios instrumentos técnicos y teorías a principios del siglo XX, con una influencia mundial clara. todas estas culturas nacionales tienen en común la esperanza de resolver los problemas sociales y técnicos, pero la estética juega un papel también importante, con personalidades tan importantes como Sitte u Olmstead.

En España, tras una calamitosa primera mitad del siglo XIX que ve el fin del gran sueño imperial, en gran medida por la debilidad que resulta de la Guerra de Independencia contra Napoleón y el desastroso reinado de Fernando VII, cada vez estaba más claro que las fortificaciones que protegían a las ciudades eran poco efectivas contra las armas modernas, pero forzaban a condiciones de vida lamentables en ciudades constreñidas por sus límites. En1 858 y 1860 se aprueban las leyes que permiten la demolición de las murallas de Madrid y Barcelona. En Barcelona se plantea un conflicto entre la ciudad y el estado, pues el proyecto de Cerdá (conocido como ensanche, un nombre que se convertirá en genérico para los crecimientos urbanos) fue impuesto desde el gobierno central. La disposición reticular no es revolucionaria en si misma, como atestigua la amplia utilización de esta disposición en las colonias americanas, pero si hay elementos innovadores en el marco teórico del proyecto: una revisión exhaustiva de las cuestiones técnicas asociadas al crecimiento urbano, en relación clara con las cuestiones formales y de reforma social, quizás menos revolucionarias que en otros casos, pero en todo caso integradas y presentando una nueva visión. Pascual Madoz, el Ministro de Fomento, introduce procedimientos de gestión de suelo que hacen viable la demolición de las murallas por la venta anticipada de los derechos de edificación sobre sus suelos. Así, en contraste con París, que mantiene sus fortificacones hasta 1919, en parte por tener suelo suficiente para extenderse dentro de ellas, o Viena, donde el Ring forma un nuevo tejido pero de dimensiones mucho menores, Madrid y Barcelona obtienen instrumentos de crecimiento planificada con ambiciones territoriales más amplias.

Sobre la densidad en los países en crecimiento

Hace unos días me encontré un interesante artículo en el periódico “The Hindu” sobre las políticas urbanas del país asiatico. De acuerdo con el informe de siete comités de expertos, preparado con carácter previo a un nuevo plan quinquenal (la India utiliza este tipo de instrumentos), las ciudades indias están en una situación que amenaza con degradarse de manera muy severa.

El informe indica que frente al crecimiento rápido de las ciudades, las instituciones son incapaces de articular respuestas adecuadas, definiendo planes rígidos, incompletos y socialmente inadecuados. El país cuenta actualmente con 377 millones de habitantes en sus ciudades, y se estima que estos crecerán hasta los 600 millones en 2031, haciendo aun peor una situación actual de déficit.

Los expertos han prescrito varias estrategias que incluyen un sistema de planificación  a nivel nacional y metropolitano, la flexibilización de la planificación local, la densificación urbana y el otorgamiento de competencias urbanísticas a los gobiernos locales.

Aparte de otras críticas desde la esfera de la política nacional y la pregunta sobre porqué muchas ideas ya repetidamente formuladas no han sido ejecutadas, lo que me ha parecido interesante del artículo es el debate sobre la densidad urbana.

El informe estima que los planes de las ciudades indias mantienen densidades muy bajas, que conllevan ineficiencia en el uso del suelo; es una idea que leí casi literalmente (hablaba de las ciudades indias) hace unos meses en el libro de Edward Glaeser “El triunfo de las ciudades”. El columnista del periódico indica que Chennai y Mumbai tienen índices de edificabilidad de 1,5 y 1,33, pero cuentan con algunas de las mayores densidades de población del mundo.

Leyendo este texto desde mi posición geográfica, algunas notas:

–          Varias partes de este texto podrían utilizarse para describir a ciudades españolas como Madrid en la década de 1950, con crecimientos que superaban cualquier previsión y grandes déficits urbanos que no se resolvieron hasta 30 años después.

–          El debate sobre la densidad necesita siempre una clara definición de que se está midiendo. No es lo mismo la densidad sobre la parcela privada que sobre el conjunto de un barrio, considerando calles, espacios verdes y equipamientos. En planes de ciudades españolas hemos visto con sorpresa como tejidos de génesis informal de una o dos plantas tenían a escala de barrio densidades edificatorias más altas que tejidos planificados de cinco o seis plantas.

El aumento de la densidad como parámetro numérico, sin consideración sobre su resultado volumétrico, y por tanto sobre el acceso al soleamiento de los edificios y la necesidad de servicios y equipamientos, puede dar resultados tan insostenibles como la baja densidad. El ejemplo extremo puede ser la ciudad amurallada de Kowloon, en Hong Kong, un espacio de 30.000 m2 que alcanzó los 33.000 habitantes en 1987 (más de 1,25 millones de habitantes por km2), siendo demolida poco después. El problema no es incrementar la densidad permitida, sino lograr que en una estructura de la propiedad tan fraccionada los propietarios beneficiados por la nueva norma contribuyan a las mejoras necesarias.

La ciudad amurallada de Kowloon en 1973

La ciudad amurallada de Kowloon en la segunda mitad de la década de 1980