Rio de Janeiro

Hermanamientos (4) Paisajes de bahía

Hay puertos que aprovechan un espacio naturalmente protegido, capaz para acoger los barcos que en ese momento se utilizan; Brujas o Gante fueron en su momento puertos importantes, pero el aumento del tamaño de los barcos y el cierre de sus estuarios por sedimentación han hecho que esto sea ya historia. Y hay puertos que lo son porque están en bahías sencillamente espectaculares, en las que cabría una flota entera; cuando se rodean de un área metropolitana, el resultado puede ser sencillamente espectacular en términos de paisaje y complejidad urbana. Grandes puentes con trazados extraños (la idea de que un puente conecta dos puntos por la línea más corta no suele aplicarse, porque a veces hay trayectos que aprovechan islas o arrecifes para sus apoyos), la competencia por el uso de los suelos llanos del borde acuático (muelles, aeropuertos, industrias, infraestructuras…) y un relieve complejo e impresionante están presentes.

Lisboa es una de las ciudades más impresionantes en términos de relación paisaje- tejido urbano de la península ibérica y de toda Europa. Da salida al mar a una cuenca hidrográfica que cubre una parte importante del centro de la península ibérica. El estuario del Tajo se ensancha en el Mar de la Paja antes de pasar por el estrecho entre Almada y Alcántara, creando una puerta al mar que, por su dimensión, es a la vez cierre y apertura visual. El imperio pasó hace ya tiempo, pero sus restos construidos siguen siendo interesantes: la plaza del Comercio es un ejemplo de calidad de arquitectura abierto al Tajo, pero no resulta opresiva.

San Francisco tiene una bahía aún mayor, formada por la confluencia de los ríos Sacramento y San Joaquín. Es la salida natural al mar de gran parte de las aguas del valle central de California. Aunque el centro de la ciudad está cerca del canal del Golden Gate hacia mar abierto, la relación visual con este es menos directa que en Lisboa. A cambio, la menor dimensión transversal de la península hace que exista una fachada urbana (de una densidad relativamente baja, y nada formalizada) hacia las playas de mar abierto. Por otra parte, hay rascacielos importantes, pero no se aprecia ningún espacio con la presencia escénica de la Plaza del Comercio de Lisboa; la imagen, como en muchas ciudades americanas, se configura más por la agregación de fragmentos que por un proyecto arquitectónico clásico. Algunos proyectos como la estación de alta velocidad han tenido formulaciones potencialmente impactantes en el paisaje urbano, pero no en relación con el mar, donde una de las actuaciones recientes más importantes ha sido sustractiva: el fin del viaducto de la autopista del Embarcadero.

Rio de Janeiro configura un paisaje urbano de una enorme complejidad, reconocido recientemente con su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El proyecto de transformación de Porto Maravilha pretende, entre otras cosas, transformar un sector portuario, pero aquí el espacio representativo de la ciudad ante el agua es realmente la playa, sin que eso quiera decir que Copacabana sea el centro; es una imagen conocida y un lugar transitado, pero no necesariamente el centro urbano como se entendería en otros países. En términos socioeconómicos, Rio aún acusa, décadas después, el impacto de la pérdida de la capitalidad federal en beneficio de Brasilia.

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Espacios turísticos (4-a) Cidade do Samba

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El desfile de 2013 en el Sambódromo. Imagen de Fora do Eixo, http://www.flickr.com/photos/foradoeixo/8462879433/

Si se busca una experiencia, el Carnaval de Río de Janeiro parece un buen ejemplo. ¿Pero que hay detrás en términos urbanos?

Leila María da Silva Blass describe en su artículo “Rompendo as Fronteiras: a cidade do samba no Rio de Janeiro”, publicado en 2008 en la Revista Brasileira de Ciencias Sociais, un espacio en el que se concentran las naves en las que se confeccionan las grandes carrozas y otros elementos de las Escolas de Samba que participan en el gran desfile.  Es una especie de polígono industrial para la producción de grandes elementos efímeros y festivos, pero también una especie de parque temático (los cruceros turísticos atracan a escasa distancia).

A cosa de un kilómetro al sur (cruzando las vías del tren y la Avenida Presidente Vargas) está la Passarela Professor Darcy Ribeiro (así llamada en honor al etnólogo que promovió el proyecto), más conocida como Sambódromo Marques de Sapucai, construido en la década de 1980 según proyecto de Oscar Niemeyer. A lo largo de este espacio de 550 m de largo se desfila por el corredor central (12 metros entre bancadas hasta llegar a la plaza del extremo sur) aproximadamente dos horas, durante dos noches (hasta la construcción del sambódromo se desfilaba una sóla noche). En 2012 se aumentó la capacidad de 60.000 a 72.500 personas. Se trata de un espacio marcado por la publicidad, el marketing y la televisión. Será parte de las instalaciones olímpicas en 2016.

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Es la pregunta de siempre: ¿es el sambódromo otro caso de traslado de una tradición popular a un espacio monofuncional prefabricado, o la cultura popular brasileña es suficientemente fuerte para florecer en estas condiciones? la verdad, no lo se (de hecho, nunca he estado en Rio). Pero parece un buen momento para ver otra vez la película “Orfeo Negro” (sólo por volver una vez más, retoricamente, a los griegos…)