Energía (1) Eólica

Aerogeneradores en Gran Canaria. A su pies, invernaderos agrícolas

Aerogeneradores en Gran Canaria. A su pies, invernaderos agrícolas

La energía eólica es, al menos en España, una de las más maduras de entre las renovables, tras años de expansión a través del crecimiento de la potencia instalada con aerogeneradores cada vez mayores. En 2011 igualó la producción hidroeléctrica. Es también una de las muestras más claras de que la generación energética local aporta independencia respecto al extranjero, pero también trae de vuelta las necesidades de espacio y las molestias que con el petróleo muchas veces se olvidan en Europa.

La regulación urbanística y territorial de la energía eólica se basa en:

  1. El impacto ambiental de la construcción de los parques eólicos, por apertura de pistas de acceso y tendido de líneas eléctricas de conexión, por el ruido y por los efectos sobre las aves (y sobre la vida marina en el caso de parques sobre el mar).
  2. El impacto paisajístico de unas instalaciones que son más eficientes cuando se encuentran en cumbres y divisorias, y por tanto en los lugares más visibles (en parques marinos la distancia disminuye el impacto).

Los parques eólicos son instalaciones con una tramitación larga y se plantean con una visión a largo plazo, porque su valor principal de posición no varía en general. Existen parques eólicos con una potencia instalada de 1 GW (la central nuclear de Chernobyl tenía una potencia de 4 GW) , como el AltaWind Energy Center en California, un conjunto con 320 aerogeneradores que ocupan 36 km2. Un gran aerogenerador es un aparato que puede llegar a alcanzar más de 200 m de altura y una potencia nominal de casi 8 MW, y aunque existen limitaciones a los usos que pueden existir en su entorno, son posibles combinaciones con la agricultura y la ganadería.

Se plantea el problema de la intermitencia del viento y su no coincidencia con la demanda; hasta la fecha se ha trabajado equilibrando la producción de la energía eólica y la hidroeléctrica, que permite, mediante contraembalses, almacenar la energía sobrante, pero se investiga (Apple entre otras compañías) el almacenamiento por intercambio de calor, que permite evitar el uso de baterías. También se buscan otros sistemas diversos.

Las limitaciones de planeamiento expuestas para los parques eólicos tienen que ver con instalaciones fijas, pero existen otro tipo de propuestas, como la de Uprise Energy, que integra un aerogenerador de 50 kW en un contenedor fácilmente transportable. Con independencia de la rentabilidad que pueda tener dedicar a una instalación fija un sistema portátil, la idea de la portabilidad energética recuerda a la “ciudad caminante” de Archigram; sería interesante ver como se le aplica la legislación sobre impacto ambiental…

A una escala más reducida, la integración en las ciudades de la generación eólica en los edificios presenta incertidumbres; no hay normas claras para un producto que todavía no ha alcanzado un claro desarrollo industrial, y en muchos casos se dibujan aerogeneradores que no parecen tener mucho sentido. El ruido sería un posible problema, pero también la gestión a largo plazo de un parque atomizado de generación (algo no exclusivo de lo eólico).

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