Catalizadores del cambio urbano (1)

¿Qué hace evolucionar el tejido urbano? Lo interesante de esta pregunta es que la respuesta suele ser múltiple; hay cambios tanto en sentido ascendente (respuestas individuales a problemas percibidos como individuales, que al afectar a muchos pueden acabar convirtiéndose en una especie de “inteligencia emergente”) como descendente (acciones desde la administración que implican tanto intervenciones directas de la misma sobre el espacio urbano como mandatos a los individuos para proceder de una determinada manera). He aquí un breve catálogo de estas posibles situaciones, una especie de “índice” de lo que está por venir:

  • Sentido ascendente
    • Cambios en el tamaño de la unidad de uso (hogar, negocio, organización dotacional…) que implican cambios en el tamaño del recinto físico asociado (ampliaciones o reducciones). Por ejemplo, si crece el número y el tamaño medio de los hogares y no es posible el crecimiento urbano, o hay hacinamiento o hay ampliación de las edificaciones residenciales existentes en horizontal o en vertical.
    • Cambios tecnológicos que abren nuevas posibilidades de elección de localización, tanto para la vivienda como para otros usos. Por ejemplo, la disponibilidad de automóviles facilita el crecimiento disperso.
    • Evolución de las demandas sociales que implica un cambio en la disposición de funciones en una tipología arquitectónica. Por ejemplo, si la preferencia por contar con balcones crece, la imagen de las viviendas cambia a través de sus fachadas.
    • Evolución en los regímenes de propiedad: un ámbito con predominio de la propiedad de la vivienda puede presentar formas y evolucionar de forma diferente a un ámbito con mayoría de inquilinos.
  • Sentido descendente
    • Factores políticos o tecnológicos que determinan cambios en las posibilidades de usos del territorio: si las murallas se vuelven obsoletas por la evolución de la tecnología militar o porque ya no hay guerras, las ciudades pueden demolerlas y crecer.
    • Factores fiscales: si determinadas tipologías arquitectónicas tienen un gravamen mayor, pueden producirse cambios en la producción inmobiliaria
    • Planeamiento urbanístico: el plan establece condiciones de obligado cumplimiento. París, Manhattan o Kyoto tienen la imagen que tienen porque, en formas diversas, en algún momento se ha tomado la decisión de que las calles se dispongan de una forma determinada y los edificios respondan a tipos concretos.

Lo que se llama a veces “el encanto de una ciudad” es la combinación de todos estos elementos y un reparto variable entre poseía y celo burocrático.

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