Barcelona

Manzanas (6) 22@ en Barcelona

MediaTIC

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En septiembre de 2000 se aprueba la modificación del Plan General Metropolitano de Barcelona para la renovación de las zonas industriales del Poblenou, también conocida como Distrito de actividades 22@BCN. El objetivo es transformar un área industrial en un espacio para el desarrollo de actividades de nueva tecnología, evitando la degradación. Se definen estándares para la reurbanización del sector, la regulación de usos e intensidades en la zona, la regulación de equipamientos y las determinaciones para el desarrollo de Planes Especiales.

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Altura de los edificios en tonos de azul (el más intenso es una planta, a medida que aumenta se hace más claro)

En origen la zona está ocupada mayoritariamente por naves industriales.  Se plantea pasar de una edificabilidad permitida en el planeamiento de 2 m2 edificables por m2 de suelo en la situación inicial a 3 m2/m2 en la situación final en ámbitos de transformación (amarillo) y 2,2 en el resto (rojo). Esto parece un incremento pequeño, de sólo un 50% en el caso más alto; pero el cambio de tipología edificatoria (paso de naves industriales a edificios con fondo más estrechos) hace que las alturas y, consecuentemente, la imagen urbana, cambien, y mucho. Una parte del incremento de la superficie edificable sirve para pagar las mejoras de la urbanización.

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El catastro muestra pocos cambios; no está muy actualizado (faltan edificios como la “grapadora” de la Plaza de las Glorias), pero hay que reconocer que una parte de los proyectos se han visto afectados por la crisis inmobiliaria. El frente de la Diagonal se ha transformado, y unos cuantos proyectos van transformando el barrio poco a poco, como el edificio MediaTIC, de la imagen al comienzo del articulo…

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Manzanas (5)- Mapas 2015 (16) Barcelona vista por el recaudador

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Decía el geógrafo francés Yves Lacoste que la geografía sirve, desde el principio, para hacer la guerra. Sin negar esto, lo cierto es que la cartografía urbana sirve desde un principio para cobrar impuestos… Estos son los resultados primarios de tratar las bases cartográficas del catastro en Barcelona aplicando una altura de 3 m a cada planta sobre rasante. Más próximamente…

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Catalizadores del cambio urbano (5) Miradores

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¿Cómo se puede fomentar desde una Administración el uso de una forma arquitectónica sin coste para el erario público? Reduciendo sus costes para quien la produce. En un momento dado en Madrid se decide que la superficie construida de un mirador se cuenta al 50% en el cómputo de la superficie construida total de un edificio, parámetro fijado por el planeamiento urbanístico para cada parcela. Por tanto, resulta más rentable respecto a otros metros cuadrados construidos del edificio. Eso explica la profusión de miradores en la arquitectura de las dos últimas décadas en Madrid.

¿Es una solución arquitectónica mejor? ¿Más elegante? Pues no hay forma de saberlo en abstracto, porque depende de cada proyecto. Hay por el contrario ciudades como Barcelona donde los vuelos están bastante mal vistos en el planeamiento. Es una cuestión muy local…la postra barcelonesa viene del hacinamiento extremo dentro de la ciudad vieja antes del Ensanche de Cerdá en el siglo XIX, cuando los cuerpos volados a veces cubrían completamente las calles. No sabría indicar el porqué de la actitud madrileña.

Visto durante el recreo

The Danube near Vienna, as seen from Khalenberg Hill

El Danubio cerca de Viena, visto desde la colina de Khalenberg

Para aquellos que han seguido este blog durante los últimos años, esta es la confirmación de que no ha desaparecido. Sólo una pequeña parte de las últimas semanas ha sido realmente de “recreo” (una parte ha sido, de hecho, lo contrario…), pero ha sido bienvenido.

Durante este tiempo he podido ver y reflexionar sobre algunas cosas interesantes, viajando o de otras formas. He aquí algunas, en cierta forma un programa para futuras publicaciones:

  • Viena: nunca había estado en Austria. Tras visitar hace poco Alemania tenía curiosidad por ver cómo es el otro gran país germánico, no tanto (o no sólo) por ser un antiguo imperio desintegrado de manera casi instantánea en 1918 (algo que puede tener su interés a la vista de la evolución reciente de la política de la Unión Europea), sino por ver un país al que le suponía una interesante versión de la modernidad. Y creo que ha valido la pena. Mi conocimiento del alemán es esquemático, y en pocos días no es posible conocer mucho un país; pero ciertas cosas me han parecido interesantes.
  • La evolución de la idea de sostenibilidad (o su agotamiento bajo cierto prisma). Las luchas intestinas en el gobierno francés durante este verano me han hecho recordar noticias leídas durante las recientes elecciones municipales y europeas en ese país. Entre las promesas de los candidatos municipales del Frente Nacional en muchas ciudades estaban las relativas a permitir de nuevo el acceso del automóvil al centro urbano sin restricciones, dando marcha atrás a políticas de años destinadas a reducir la contaminación y conservar el patrimonio. El Frente Nacional es una particularidad del sistema político francés, pero su auge se debe a su habilidad para hacerse con temas que los ciudadanos sienten como cercanos. Plantearon esta propuesta en muchas ciudades, pero no en París y Lyon, donde las cosas no pueden simplificarse así. Por otra parte el antiguo presidente Nicolas Sarkozy, que instituyó un Ministerio del Desarrollo Sostenible, dijo en 2011 en una visita al Salón de la Agricultura de París que “el medio ambiente empieza a hartarme un poco”. Por otra parte, las relaciones entre socialistas y ecologistas en Francia no son simples (de ahí la mención a la política del país este verano). La evolución de la política británica sobre la materia también ha sido controvertida allí. Muchos europeos pensarán que esto son pequeños incidentes en comparación con la situación en los Estados Unidos, olvidando que allí la escena es también compleja, como muestra la simple comparación entre los Republicanos del Congreso (negación del cambio climático) y Schwarzeneger o Bloomberg (políticas de cambio climático). ¿Es este el fin del desarrollo sostenible como una ciega fe (creencia en algo que se presenta como bueno, aunque no se entienda por muchos que sienten que sólo implica costes y molestias para su forma de vida) que puede ser utilizada por políticos y vendedores, permitiendo la emergencia de una conciencia más crítica, u otra cosa? He ahí la cuestión.
  • El resurgir de la demanda social de regulación, no como defensa de unos intereses económicos sino de otros aspectos relacionados con una idea del bien común. En Barcelona se ha producido en estos días una serie de manifestaciones contra la creciente presencia de turistas que alquilan viviendas de manera informal en la Barceloneta y, aprovechando un precio del alcohol y una pretendida imagen de España como país permisivo, tienen comportamientos que posiblemente serían susceptibles de denuncia en su propio país. Aunque a estas propuestas se han unido después los hoteleros formales hablando de la competencia desleal que supone (del mismo modo que las revueltas de los taxistas contra Uber, aquí lo que están defendiendo los vecinos son cosas mucho más simples: el derecho a dormir sin ruido, o a moverse por la ciudad sin ver espectáculos que a sus ojos son indeseables. Por otra parte, en el Washington Post de hoy veo algo relativamente parecido en Ocean City, Maryland. La idea de que hordas de jóvenes buscando alcohol y diversión destruyan la tranquilidad de un barrio a través del alquiler de las viviendas se ha planteado del mismo modo, y de igual modo han surgido voces diciendo que la ciudad vive del turismo y que por tanto hay que aceptar lo que ocurre. Aparecen en el mismo plano la Barceloneta (un barrio popular de elevada densidad) y Ocean City (un espacio de muy baja densidad y renta relativamente alta). Hay quien presenta esto como un caso de NIMBY (Not In My BackYard, no en mi patio trasero), de dificultad para aceptar las externalidades de la complejidad de las ciudades. Pero esto parece algo más, un síntoma de una evolución general de la idea de lo que es aceptable o no en una sociedad.
  • También he visto paisajes interesantes

Barcelona (23) Memorias guerreras

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Mis abuelos paternos nunca pudieron hablar con los maternos, porque ninguno hablaba el idioma del otro. He llegado a estar en comidas familiares en las que incluso había un tercer idioma, y no todo el mundo llegaba a entender ni dos de los tres. Pero todos sabían que aunque la persona que estaba enfrente hablara en otro idioma no le estaba faltando al respeto por ello. También sabía que aunque la persona de enfrente pudiera hablar una lengua común, si estaba conversando en ese momento con su mujer/hijo/primo en otro en el que le hablaba todos los días, no le estaba faltando al respeto por ello, sino que sencillamente era una cuestión de costumbre, casi de reflejo. Por eso me resultan tan incomprensibles ciertas actitudes ante el Catalán en otras partes de España y especialmente en Madrid (aunque tampoco veo un criterio racional en ciertas actitudes de una minoría de catalanes).

También en mi familia hay un recuerdo de las guerras europeas del siglo XX; mis abuelos las vivieron en circunstancias a veces dramáticas, y mis padres nacieron justo en medio de las que azotaron a sus respectivos países, y vivieron duras postguerras. Mi madre dice que el primer concepto que asoció a la palabra alemán fue “botas”, por las patrullas nocturnas de ocupación. Pero eso no ha hecho que construyan su identidad sobre la memoria de ese sufrimiento, que es sólo una parte pequeña de su historia.

Digo esto como largo preámbulo, porque a veces la arquitectura tiene sentidos que van más allá de la forma. El otro día visité el Centro Cultural de El Born, un antiguo mercado que estaba destinado a ser una biblioteca. Durante los trabajos de restauración se descubrieron las trazas de la ciudad histórica; el barrio había sido destruido tras la invasión de Barcelona en 1714 durante la Guerra de Sucesión. Esto permitió implantar la ciudadela desde la que los ganadores de la guerra controlaron a la ciudad rebelde, liberando en su entorno una zona de protección. El centro cultural, dentro del mercado rehabilitado, incluye una exposición sobre la época y el asedio montada con profusión de medios (aunque con algunas afirmaciones que me temo están lejos de crear el consenso).

Imaginar lo que fue Guerra de Sucesión por la corona española hoy es difícil. No soy historiador, así que aceptaré cualquier corrección, pero por lo que he leído sería algo así en nuestros días como si Romney no hubiera aceptado la victoria de Obama y hubiera una guerra civil en la que cada uno de los dos bandos tuviera de su parte no sólo a una parte de los Estados, sino una parte de sus bases y posesiones exteriores; y el apoyo de una gran potencia extranjera (China, Rusia…) buscando repartirse el botín del imperio más grande del mundo. La guerra creo un caos en gran parte del mundo conocido, y lo que le tocó a Barcelona en este baile fue el dudoso honor de ser el último foco de resistencia visible (con permiso de Cardona) del bando perdedor.

Pero la Guerra de Sucesión no tuvo como objetivo destruir Barcelona, al igual que no lo tuvieron sucesivas guerras que por desgracia afligieron a la ciudad; Barcelona sufrió durante la guerra civil de 1936-1939, pero Madrid fue durante ese periodo una ciudad partida por el frente. Por eso me resulta difícil entender porque hay un movimiento (que no es desdeñable en número) que quiere darle tanto protagonismo a este hecho de hace 3 siglos en una identidad catalana que creo que es mucho más interesante en otros aspectos. Entiendo que para algunos supone la asimilación a un régimen administrativo unitario bajo los Borbones, pero si hay algo que han demostrado los catalanes en estos tres siglos es que un régimen uniforme no produce resultados homogéneos y que se puede encontrar una vía para ser diferente en un sentido positivo.

No olvidemos lo que era el objeto de este artículo: el mercado ha quedado restaurado de una manera bastante digna, y vale la pena visitarlo. born-3

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Barcelona (22) Tejados

Vista hacia el noreste. 1 Torre Agbar en la Plaza de las Glorias, 2 inicio del parque de la Ciudadela, 3 torres del Puerto Olímpico, 4 final del parque de la Ciudadela

Vista hacia el noreste. 1 Torre Agbar en la Plaza de las Glorias, 2 inicio del parque de la Ciudadela, 3 torres del Puerto Olímpico, 4 final del parque de la Ciudadela

Siempre es interesante subirse a un sitio alto (en este caso, la azotea de un hotel en Via Laietana) y ver que hay alrededor. Los edificios pueden presentarse muy formalitos a nivel de calle, pero las cubiertas, especialmente cuando hay una tradición de terrazas como en Barcelona, pueden mostrar más claramente el individualismo (como en los cementerios, cada uno puede decir con un poco más de libertad lo que quiere a través de la arquitectura).

¿Y que dicen los barceloneses desde arriba? Varios se han montado un jardín/selva, algunos hoteles han establecido su paraíso particular con piscina para tomarse unas tapas o unas copas (no en invierno…), y también hay muchas terrazas normalitas, donde tender la ropa. Los que pueden y quieren, se hacen visibles con sus torres y cupulas de diverso tipo.

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Barcelona (21) Macizo

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La “alta arquitectura” del siglo XX ha buscado en general hacer desaparecer la masa y lograr una ligereza aparente (siempre hay excepciones). Pero hubo un tiempo en el que la visión era otra, y no sólo en términos de decoración. Cuando en 1908 Lluis Domenech i Montaner construye el Palau de la Música Catalana, trabaja un bloque macizo que a la vez se vuelve otras muchas cosas. Algunos añadidos recientes de Tusquets tampoco están mal. palau-1b palau-2 Palau-3 Palau-4