ilegalidad

Madrid Sur

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¿Que querrían ser de mayores los asentamientos informales? barrios formales. El asentamiento de Palomeras Bajas, aparecido durante los años de fuerte crecimiento de Madrid en la postguerra (décadas de 1950 y 1960) se transformó durante la década de 1990 en un barrio de clase media, en el que al menos una parte de la población original fue realojada en viviendas dignas. El parlamento regional (A) fue localizado en el barrio, frente a un gran centro comercial (B), cerca de una estación de ferrocarril de cercanías mejorada (C), con una buena conexión con el entorno gracias a la avenida Pablo Neruda (D).

El asentamiento era, en este caso, claramente ilegal; a diferencia de Puente de Vallecas, creado en un momento en el que la legislación urbanística era prácticamente inexistente, aquí el instrumento legal existía ya, pero el crecimiento económico debió alcanzar un nivel determinado para permitir la transformación de la zona, con una importante inversión pública (y también de agentes privados).

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Dignity Village

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Dignity Village es un campamento para personas sin hogar establecido por la ciudad de Portland, en el estado de Oregón. Es similar a las zonas de acogida para nómadas de algunos países europeos como Francia (aunque en esos casos suelen ser para la acogida de caravanas), o a una forma más organizada y controlada de los pequeños núcleos chabolistas que hay en algunas ciudades españolas, que son a todos los efectos ilegales.

Existen iniciativas similares en varias ciudades de los Estados Unidos, como muestra este informe de la National Coalition for the Homeless. Pueden empezar como una ciudad de tiendas más o menos espontanea, que luego las autoridades reconducen llevándola a un emplazamiento controlado, con un régimen de funcionamiento similar a un camping. Se parece en gran medida a un asentamiento chabolista al no existir el concepto de calle, sino únicamente edificación en condiciones precarias.

Los asentamientos precarios más numerosos en la historia reciente de los Estados Unidos, las Hoovervilles (así llamadas por el presidente Hoover, bajo el que comenzó la gran depresión), no parecen haber dejado rastros; pero en su momento una parte de Central Park llegó a ser ocupada.

Puente de Vallecas (Madrid)

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Puente de Vallecas aparece como asentamiento a finales del siglo XIX, aprovechando el “efecto frontera”: ya en tierras del municipio de Vallecas, son posibles cosas que ya no lo son en un municipio de Madrid que empieza a construir su ensanche, y que entonces acababa en el arroyo del Abroñigal. La zona empieza a crecer porque la actual Avenida de la Albufera era la carretera de Valencia. 100 años después el arroyo ha sido sustituido por la autovía M-30, y lo que era un puente sobre el cauce es hoy en día el puente de una autopista sobre la Avenida que sigue estructurando la zona.

Puente de Vallecas es informal respecto al Ensanche del siglo XIX, aunque no fue propiamente ilegal en la medida en que la legislación urbanística era prácticamente inexistente en esa época. Aparece, no obstante, con lógicas muy precarias: calles estrechas, sin una malla lógica, y pensando en sacar el máximo partido a la parcelación.  Es un destino para poblaciones rurales que, aunque escasas, empezaban a llegar a Madrid sin poder permitirse vivir en la ciudad.

Pasado el último siglo, y aunque ha habido algunas operaciones de vivienda más regulares, y acciones de infraestructura, y no hay calles sin pavimentar o sin alcantarillado, aún se nota el origen informal del barrio. Los habitantes recién llegados de pueblos no muy lejanos a Madrid pasaron a ser sustituidos por andaluces o castellanos, y estos han dejado paso en la última década a sudamericanos, norteafricanos o, sencillamente, madrileños que ya no pueden formar una familia en el centro.  Hay más delitos que en otras zonas de Madrid, aunque no deja de ser un barrio de una ciudad europea, y el nivel de seguridad no es muy inferior al de zonas más centrales. Y hay una renta per cápita más baja que la media. El precio (relativamente bajo) del suelo ha llevado a una concentración superior a la media de vivienda social, y la vivienda libre en ocasiones debe hacer malabares para instalar programas modernos (especialmente garajes) en parcelas mínimas. El barrio, además, se está densificando considerablemente. Pero sin embargo la transición ha sido gradual para los habitantes, con escasas operaciones de realojo. Y la diversidad crece, lo que reduce la marginalidad, pues, en términos metropolitanos, es ahora casi una localización central.

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La calle Doctor Salgado es un ejemplo de la dificultad de transformar un tejido de este tipo sólo mediante el cambio de alineaciones. Pasar de algo menos de 6 metros a algo más de 15 lleva décadas. Conectará, cuando se abra totalmente (aún queda una manzana sin abrir), el mercado de Doña Carlota (A) al Norte con la Avenida de La Albufera.

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La Avenida de la Albufera, con algo menos de 23 metros de ancho, es el eje central de la zona. La crisis económica está afectando a su dotación comercial.

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La manzana que falta para completar la calle. Vale la pena notar que el edificio de la izquierda lleva décadas con su fachada preparada para la nueva calle.

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Un conjunto de vivienda protegida de la postguerra en el tramo norte de la calle

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Biblio (46) El manual de urbanismo para asentamientos precarios

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El título es en si mismo una paradoja digna de G.K. Chesterton, y aún más si cambiamos la última palabra por lo que en realidad significa; este es un manual de urbanismo para hacer lo que en España se llamarían urbanizaciones ilegales. El urbanismo nació para hacer posible un marco residencial de calidad para toda la población.  Por ello este libro es a la vez una aberración y una necesidad absoluta, dependiendo de quién lo califique.

El manual surge en Argentina, un país que no tiene la peor de las situaciones en esta materia en América Latina; quizás por eso un equipo de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires dirigido por Viviana Asrilant , ante las dificultades reiteradas desde hace décadas para resolver esta situación, se plantee que puede ser razonable esta iniciativa. Por lo que parece, la publicación contó asimismo con financiación del Ministerio de Educación Pública.

El manual se estructura en los siguientes capítulos, que parece dar por hecho la previa existencia de una organización entre un grupo de futuros habitantes:

1-        A quien sirve este manual

2-        Como construir mi barrio

3-        Como legalizar mi bario. Camino legal hacia la regularización dominial

4-        Caminos para acceder a la vivienda

5-        La organización y la dinámica del grupo

6-        Anexos.

En apariencia (no conozco la legislación argentina para poder juzgar en detalle) existe un planteamiento serio de las opciones en cada caso, incluyendo las oportunas advertencias sobre la ilegalidad de ciertas acciones.

No creo que esta deba ser la solución para problemas de este tipo ; no creo que en ningún lugar del mundo la ilegalidad y el enfrentamiento a los derechos de propiedad deba ser la salida. Este manual, que probablemente está más cerca de la idea del urbanismo open-source (o del manual del hacker urbanístico) que muchos productos europeos y norteamericanos. Y esa es una cuestión importante: un producto open source abre un campo, pero no lo hace menos complejo…

Esta publicación también plantea una cuestión adicional, especialmente después de hablar durante dos semanas de algo tan sencillo en apariencia, pero tan complejo, como muestra este manual, como las calles, su diseño y ejecución. Hoy en día hay un cierto interés a nivel mundial por este tipo de asentamientos entre los urbanistas y otros especialistas, en ocasiones con una fascinación que parece más estética que resultante de la experiencia real de una vida en estas condiciones. Y aunque sea interesante ver cómo funcionan los programas de  resolución de estos problemas en lugares que parecen tener éxito como Medellín o Rio de Janeiro, quizás sea más interesante ver como se ha solucionado esta cuestión en los países que supuestamente la han resuelto con el paso de décadas. Porque por cada favela o pueblo joven, probablemente hubo un núcleo chabolista español tras la guerra civil, una Hooverville durante la Gran Depresión americana, un bidonville francés tras la segunda guerra mundial u otros ejemplos en países más avanzados.

Crecimiento disperso (3) Sur de España

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En las regiones del sur de España ha habido históricamente un predominio del latifundio, con todas las problemáticas sociales que esto lleva asociado. Hay pocos agricultores independientes, predominando los jornaleros que dependen de la iniciativa de los grandes propietarios para trabajar.

En este contexto, cuando la región se ha visto sometida al igual que el resto de España al éxodo de poblaciones desde las zonas rurales a las ciudades, han aparecido formas particulares de crecimiento disperso. En este caso es, paradójicamente, un crecimiento disperso más concentrado: la dinámica corresponde a la venta de grandes fincas, parceladas, pero sin pasar por el proceso urbanístico. Estos ámbitos se reconocen por la ausencia de aceras (aunque sus trazados sean en ocasiones muy regulares) y de muchos servicios básicos. Su crecimiento fue especialmente intenso en las décadas de 1970 y 1980, y se convierten en un quebradero de cabeza en cualquier plan.  La vía punitiva, por demolición de viviendas ilegalmente construidas, es bloqueada frecuentemente por los jueces en nombre del derecho constitucional a la vivienda.

Hay tentativas de integración de estos tejidos en la ciudad formal, pero es difícil convencer a la gente que ya vive allí de que tiene que pagar por servicios que no tiene, pero que necesita para la legalización.