crecimiento disperso

Mapas 2014 (17) Cambios en el uso del suelo en Europa entre 1990 y 2006

ESPON es la Red Europea de Observación del Desarrollo Territorial y la Cohesión, instituida en 2007 como un programa de la Comisión Europea. Acaba de publicar un mapa de “puntos calientes” de los cambios en los usos del suelo a escala continental.

La base del mapa es el concepto de intensidad de uso. Las regiones con tonos tenues o blancos han experimentado pocos cambios; las azules, una intensificación del uso del suelo (urbanización de praderas, o usos agrarios más intensivos), mientras que las verdes han sufrido descensos en la intensidad del uso del suelo, produciéndose una extensificación (paso de formas agropecuarias intensivas a praderas o abandono de agricultura).De acuerdo con las notas del mapa, las series de datos no son homogéneas y faltan datos para algunos países, pero en todo caso se nota la intensificación por construcción de segunda residencia turística en el mediterráneo español, y el “vaciado” de gran parte de Europa oriental, por ejemplo la periferia checa en beneficio de Praga.

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Notas sobre Tokio

chiyoda

Tokio es sólo una de las muchísimas ciudades que nunca he pisado. Pero dicen que es la más grande, y es la capital de un país relevante en más de un sentido.

Japón es, visto desde España, un país muy diferente (y probablemente lo mismo ocurre al contrario). Pero pese a todo, es llamativo ver las similitudes. Una historia convulsa a lo largo del siglo XX, con fuertes conflictos y guerras, y un crecimiento urbano muy rápido, pueden describir tanto a Madrid o Barcelona como a Tokio. Lo más interesante es ver, como indica el artículo de Okata y Murayama “Tokyo’s Urban Growth, Urban Form and Sustainability”, que Tokio crece durante el siglo XX en gran medida sin plan; o, para ser más exacto, parece que hay dos planes, del mismo modo que en muchas ciudades españolas.

Cuanto hablo de dos planes no me refiero a documentos explícitos, sino más bien a dos niveles de realidad. Cerdá en Barcelona o Castro en Madrid diseñan en 1860 ensanches formales que tardan un siglo en completarse; pero esa tardanza viene en parte de que, en paralelo a ese diseño ordenado que se convierte en el lugar ideal para la población con más recursos, los que por otras causas (sobre todo falta de dinero) no pueden residir ahí van a otros lugares, menos ordenados pero más baratos, que forman arrabales que, en su estado inicial, no eran muy diferentes de una favela carioca actual. El contraste de geometrías es claro, y subsiste hoy en día pese a que se trata de zonas con todos los servicios urbanos y condiciones normales de vida.

En Tokio, como dicen Okata y Murayama, gran parte del crecimiento del siglo XX ocurre a lo largo de las vías del tren y según patrones de ocupación de la trama rural previa muy poco regulados. No parece que existiera algo equivalente al ensanche decimonónico, y en todo caso, aunque hay un centro urbano, este se ha visto afectado el gran terremoto de 1923 y por la guerra. Existe una geometría poderosa, pero es la de ríos, canales, ferrocarriles y autopistas, y la de un puerto que se expande por la bahía; ese es el plan implicito de Tokio.

El orden en Tokio parece más la posibilidad de que cada cosa se pueda relacionar de forma razonable con su entorno que una cualidad explícita en el plano; vecindad frente a diseño. En Madrid, París o Barcelona se intentó la opción del proyecto urbano en el siglo XIX, pero lo cierto es que no se ha logrado darle continuidad a esa idea de regularidad geométrica. Si la ciudad ya no puede recorrerse a pie, ni  tiene una forma clara, ni una arquitectura uniforme, ha evolucionado hacia otro estado, más analizable casi desde la sociología que dese la arquitectura; en cierto modo, más cerca de la máquina para habitar que de la arquitectura como objeto independiente.

Al igual que en el caso de las ciudades europeas, Tokio (de forma más acelerada) se enfrenta ahora a una nueva fase: el gran crecimiento de población del “baby boom” ha llegado a la edad anciana y en unos años desaparecerá, con lo que la ciudad puede perder habitantes. ¿Podremos aprender algo de Tokio, que nos lleva la delantera por un poco?

Biblio (52) Incendios forestales

Biblio 52-forestales

 

Los incendios forestales son una triste realidad en el verano de España y de otros países como los Estados Unidos o Australia. El texto de Luis Galiana es un recordatorio de que este problema es agravado por la dispersión territorial y de la necesidad de hacer frente a este riesgo con algo más que bomberos. 

San Pascual

Esta es la zona de San Pascual, al norte de Manila. Lo más llamativo, o al menos eso parece (no he estado en Filipinas), no es un patrón de crecimiento disperso, muy común en todo el mundo, sino el hecho de que parece que no se ocupan prados, sino zonas acuaticas… lo que quiere decir, en una llanura costera, que hay un mayor riesgo por cambio climático (o por simple oscilación de mareas), y que probablemente esta no es la zona más favorecida de Manila. La imagen muestra belleza estética, pero no estoy muy seguro de que eso se traduzca en un contexto vital saludable. ¿Alguien conoce la zona?

Crecimiento disperso (6) Costas italianas

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El gobierno Monti cuantificó en marzo de 2012 el importe fiscal no percibido por las administraciones italianas a causa de las edificaciones ilegales en unos 500 millones de euros. Según ciertas fuentes, el 17% de la producción edificatoria anual italiana es ilegal, y esto implica, entre otras cosas, una localización dispersa.

El informe Marenostrum 2012, de legambiente.it, da cuenta de la situación del crecimiento disperso ilegal en las costas italianas, parte del más amplio fenómeno del “abusivismo edilizio”. En ciudades como Nápoles o Palermo hay más de 6.000 edificaciones no declaradas.

Es uno de los mayores problemas de un sistema urbanístico italiano que cuenta con planes muy sofisticados: la falta de respeto de la norma.

Crecimiento disperso (4) Latinoamérica

samLatinoamérica tiene un importante problema de déficit de vivienda, que los gobiernos tratan de resolver mediante la provisión de conjuntos de viviendas (en muchas ocasiones bajo el concepto de “vivienda progresiva”) realizados buscando una eficiencia económica, en general desde el análisis de los costes de proyecto.

Esto hace que se busque a menudo un suelo al menor precio posible, con independencia de su localización. Por tanto, dicho suelo es lejano a la ciudad donde están los empleos y los servicios. El crecimiento económico de los últimos años ha disparado la tasa de posesión de automóviles de los hogares, con lo que esta dispersión lleva, o bien a que la población aumente el uso del vehículo privado  o largos tiempos de uso de sistemas de transporte público poco eficaces, o en ocasiones a que los proyectos fracasen (hay evidencias recientes en publicaciones de la CEPAL de situaciones en las que las viviendas llegan a ser abandonadas)

Crecimiento disperso (2) El norte

 

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Muchos europeos piensan en España como ese país seco y soleado, pero hay una zona (lo cierto es que comparativamente pequeña) en la costa atlántica en la que el paisaje y el clima se parecen más a los de Bretaña en Francia. En esta zona, de Galicia en la frontera con Portugal al País Vasco en la frontera con Francia, además, existe una tradición histórica de hábitat disperso sobre una base parcelaria de pequeña dimensión.

Aquí es muy común encontrarse con que las dinámicas de dispersión de la vivienda que ya eran tradicionales se ven reforzadas hoy en día por la facilidad que supone el vehículo privado. No es extraño ver a personas que trabajan en la ciudad y a la vez mantienen en sus tierras cultivos que complementan su abastecimiento (aunque no es frecuente para los recientemente llegados). El problema es que en muchas ocasiones el crecimiento de la población en estas zonas tarda en verse acompañado por las infraestructuras, y por otra parte la trama viaria rural se utiliza, sin muchas adaptaciones, para tráficos mucho mayores.

Urbanismo y comida (3). San Francisco

El estudio Think Globally- eat locally- San Francisco Foodshed Assessment comienza con una pregunta: ¿Podría la ciudad de San Francisco (no su área metropolitana) alimentarse únicamente con la producción agrícola de un radio de 100 millas (unos 150 km) en torno al Golden Gate?. Se identifica en dicho radio una producción de 20 millones anuales de toneladas de alimentos, frente a las 935.000 consumidas en la ciudad y los 5,9 millones consumidos en el área de la Bahía. Salvo en lo referente a huevos, cítricos, trigo, maiz, cerdo y patatas, la comida producida en dicho radio podría cubrir la demanda actual, aunque con algunos cortes por estacionalidad.

Pero no es posible conocer en que proporción la comida consumida actualmente en la ciudad es local. Por otra parte, las zonas de regadío dentro de ese círculo, que sólo son el 18% del suelo agrícola, son el origen de los 3/4 del valor de la producción agraria; esos suelos se ven amenazados por el crecimiento urbano, en una proporción de unos 25 habitantes por hectárea. La mejora de los sistemas de trazabilidad podría ayudar a la sostenibilidad de las tierras agrarias.