Portugal

Manzanas (3) Olivenza

Casco central de Olivenza. Malla de referencia de 100 m

Casco central de Olivenza. Malla de referencia de 100 m

Olivenza es una pequeña ciudad de la provincia de Badajoz, en España, que hasta 1801 fue portuguesa. La frontera está hoy a muy escasa distancia.

Esa posición fronteriza es la razón de que una sucesión de murallas hayan protegido la ciudad, dejando su huella aún visible en la planta actual.

La zona central del recinto interior está organizada en torno al primer castillo y la iglesia principal, formando un primer núcleo de 4 manzanas relativamente regular. Más tarde se produce el crecimiento hasta alcanzar nuevas fortificaciones más amplias

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Tomando como referencia las manzanas ubicadas en la parte sur del recinto, son relativamente regulares, con unos 35 m de anchura por algo más de 100 de longitud y una estructura de calles en sentido de acceso al centro del pueblo de unos 5 m de ancho. Ocupan de 4.000 a 5.000 m2, con parcelas cuyos frentes no suelen bajar de los seis metros de ancho. Las alturas no suelen superar las 3 plantas. La escasa anchura de la manzana hace que los patios no tengan demasiada continuidad o regularidad.

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Y la arquitectura blanca con la “calçada portuguesa” en los pavimentos…  Un conjunto protegido muy bien conservado.

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Bajo la alfombra (1)

Todos los sistemas de saneamiento del mundo llegan, de una forma u otra, hacia los mares. Algunos sistemas son sofisticados, otros no tanto. Pero si el emisario submarino llega a suficiente distancia, no se nota demasiado lo depurado que salga el efluente… a simple vista. Es como echar las cosas bajo la alfombra para que no se vean.

¿Cuándo mide la alfombra? En la siguiente imagen, generada con la General Bathymetric Chart of the Oceans del British Oceanographic Data Center, se puede apreciar la profundidad (en metros) de las plataformas continentales en torno a la península ibérica. El color marrón más intenso corresponde a zonas con profundidades menores de 200 m (la altura de los edificios más altos de la península). Esa es también la altura de un juego anterior también en metrhispanico, aunque en sentido contrario. bajodelmar

Hipótesis 200 m (3)

Lisboa

La mayoría de las grandes áreas metropolitanas litorales desaparecerían bajo el agua, sin más (imagen superior, Lisboa). En algunos casos, la nueva ribera del mar sería un puñado de islas inconexas, más complejo que la costa actual, pero en otras (imagen inferior, el golfo Artabro entre La Coruña y Ferrol) la nueva línea costera parecería incluso un poco más sencilla. A menudo quedarían las cimas de las colinas, bastante menos interesantes. LC

Fronteras (1) Tui/Valença do Minho

Las fronteras europeas ya no son lo que eran. Ya no hay policías, la moneda es la misma, y las diferencias son relativamente reducidas entre los dos países. Pero el tabaco, o la gasolina, o algo siempre es un poco más barato al otro lado… y da una oportunidad para ir a darse una vuelta. Las fortalezas ya no son lo que eran, ahora se llenan de turistas que van a comprar toallas y no de soldados.

Hermanamientos (4) Paisajes de bahía

Hay puertos que aprovechan un espacio naturalmente protegido, capaz para acoger los barcos que en ese momento se utilizan; Brujas o Gante fueron en su momento puertos importantes, pero el aumento del tamaño de los barcos y el cierre de sus estuarios por sedimentación han hecho que esto sea ya historia. Y hay puertos que lo son porque están en bahías sencillamente espectaculares, en las que cabría una flota entera; cuando se rodean de un área metropolitana, el resultado puede ser sencillamente espectacular en términos de paisaje y complejidad urbana. Grandes puentes con trazados extraños (la idea de que un puente conecta dos puntos por la línea más corta no suele aplicarse, porque a veces hay trayectos que aprovechan islas o arrecifes para sus apoyos), la competencia por el uso de los suelos llanos del borde acuático (muelles, aeropuertos, industrias, infraestructuras…) y un relieve complejo e impresionante están presentes.

Lisboa es una de las ciudades más impresionantes en términos de relación paisaje- tejido urbano de la península ibérica y de toda Europa. Da salida al mar a una cuenca hidrográfica que cubre una parte importante del centro de la península ibérica. El estuario del Tajo se ensancha en el Mar de la Paja antes de pasar por el estrecho entre Almada y Alcántara, creando una puerta al mar que, por su dimensión, es a la vez cierre y apertura visual. El imperio pasó hace ya tiempo, pero sus restos construidos siguen siendo interesantes: la plaza del Comercio es un ejemplo de calidad de arquitectura abierto al Tajo, pero no resulta opresiva.

San Francisco tiene una bahía aún mayor, formada por la confluencia de los ríos Sacramento y San Joaquín. Es la salida natural al mar de gran parte de las aguas del valle central de California. Aunque el centro de la ciudad está cerca del canal del Golden Gate hacia mar abierto, la relación visual con este es menos directa que en Lisboa. A cambio, la menor dimensión transversal de la península hace que exista una fachada urbana (de una densidad relativamente baja, y nada formalizada) hacia las playas de mar abierto. Por otra parte, hay rascacielos importantes, pero no se aprecia ningún espacio con la presencia escénica de la Plaza del Comercio de Lisboa; la imagen, como en muchas ciudades americanas, se configura más por la agregación de fragmentos que por un proyecto arquitectónico clásico. Algunos proyectos como la estación de alta velocidad han tenido formulaciones potencialmente impactantes en el paisaje urbano, pero no en relación con el mar, donde una de las actuaciones recientes más importantes ha sido sustractiva: el fin del viaducto de la autopista del Embarcadero.

Rio de Janeiro configura un paisaje urbano de una enorme complejidad, reconocido recientemente con su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El proyecto de transformación de Porto Maravilha pretende, entre otras cosas, transformar un sector portuario, pero aquí el espacio representativo de la ciudad ante el agua es realmente la playa, sin que eso quiera decir que Copacabana sea el centro; es una imagen conocida y un lugar transitado, pero no necesariamente el centro urbano como se entendería en otros países. En términos socioeconómicos, Rio aún acusa, décadas después, el impacto de la pérdida de la capitalidad federal en beneficio de Brasilia.

Patrimonio Mundial (2) Sintra

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Palacio Real de Sintra

Un paisaje cultural es un lugar en el que se muestra la interacción entre el ser humano y su medio ambiente, testimoniando el genio creativo, el desarrollo social y la vitalidad espiritual e imaginación de la humanidad. Hay 82 declarados en la lista del Patrimonio Mundial, con 4 transfronterizos (1 sacado de la lista)

El paisaje cultural de Sintra es inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1995. En el siglo XIX la ciudad y su entorno se convirtieron en el primer centro de la arquitectura romántica de Europa. Fernando II convirtió un monasterio en ruinas en un castillo que combinaba elementos góticos, egipcios, moriscos y renacentistas, y creó un parque combinando especies locales y exóticas. La combinación de múltiples grandes residencias en la sierra creó una combinación única de parques y jardines que influyeron en el desarrollo del paisajismo en Europa.

Personalmente, prefiero el Palacio Real (siglos XV y XVI) al Palacio da Pena (siglo XIX), que es el que motiva la inscripción, pero cada uno tiene sus elementos de interés. Es una bonita excursión desde Lisboa

Delimitación Sintra

Delimitación y zona periférica. El tamaño es importante, al abarcar una sierra

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Ciudad y montaña desde el Palacio Real

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Valle y grandes casonas

Lisboa (3) Portas do Sol

La zona en Bing maps

 

Un local de hostelería reciente, asociado a un aparcamiento robotizado de 150 plazas (llegar a pie o en eletrico permite disfrutar más de la ciudad) y un nuevo espacio público en la ladera oriental de la colina de Alfama. Los elementos de mobiliario son prácticamente lo único visible desde la rúa Sao Tomé.

La orilla opuesta del Tajo, al fondo

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Vista desde el Parque Eduardo VII de la estatua de Pombal y su obra. Puede verse a la derecha el elevador de Santa Justa

El centro de Lisboa define su imagen urbana por la combinación de los siguientes elementos:

– El Mar de la Paja, formado por el estuario del Tajo, una gran lámina de agua de 23 km de ancho en su zona de mayor extensión, que es atravesado por dos grandes puentes; la vista del centro desde el puente 25 de abril es espectacular. Como vacío metropolitano tiene un valor especial en el paisaje.

– Una zona baja en suave rampa entre las plazas de los Restauradores y del Comercio: la Baixa, con un trazado reticular del siglo XVIII resultado de la reconstrucción dirigida por el Marqués de Pombal tras el terremoto y tsunami de 1755.

– Dos colinas rodeando a la Baixa: el Chiado hacia el Oeste y Alfama hacia el Este.

– El desnivel como elemento que condiciona los desplazamientos, pero también brinda magníficas oportunidades de visuales de alta calidad, que han sido aprovechadas a lo largo de la historia.

– Una unidad importante en cuanto a las características de la edificación, aunque con las lógicas variaciones derivadas de la edad y las condiciones sociales y económicas de cada barrio.

– La constancia en el uso de un número limitado pero singular de elementos de urbanización, entre los que destaca sobre todo la calçada portuguesa, el sistema tradicional de pavimento de las aceras con piezas irregulares de pequeño tamaño de piedra caliza o basalto.

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El frente del Tajo ha sido objeto de obras de mejora en los últimos años, con modernización de las estaciones marítimas y de los muelles de las zonas centrales, como el de la Plaza del Comercio; las obras aún prosiguen hacia el Oeste, con una previsión de mejora de los espacios libres de ribera.

La Baixa es una zona de centralidad comercial y de negocios, hoy en día con un carácter más representativo que de centralidad financiera al haberse desplazado muchas de las sedes de grandes empresas a zonas más nuevas. No obstante es un centro vivo, servido por varias estaciones de ferrocarril y metro, y terminal de los sistemas de transbordadores que conectan a la ciudad central con otras localidades del área metropolitana situadas al sur del Mar de la Paja. Sigue siendo la sede de muchas instituciones gubernamentales, y la Plaza del Comercio expresa una cierta concepción de la relación del poder con el espacio público, comparable a otros grandes ejemplos de París o San Petersburgo. Una parte importante de sus calles ha sido peatonalizada, con calzadas ocupadas por terrazas de cafes y restaurantes. La Rua Augusta, que conecta la plaza del Rossio (Pedro IV) con la plaza del Comercio a través del Arco da Rua Augusta, es el eje central peatonalizado de la zona; no obstante, también hay actividad comercial en las calles laterales, y con especial intensidad en la parte más cercana al Chiado. La arquitectura muestra los rastros de ordenanzas uniformes, especialmente visibles por la unidad de la geometría.

El Chiado y la colina de Alfama son dos caras diferentes de la ciudad. El primero es un espacio con más fama cultural, por las tertulias literarias del Café A Brasileira, y tiene una función comercial recuperada tras el incendio de 1988. Esta comunicado con la Baixa por un sistema de calles de elevada pendiente, que puede obviarse a través del elevador de Santa Justa, una construcción de  hierro de finales del siglo XIX (obra de arquitecto portugués Raoul Mesnier du Ponsard) hoy en día gestionada por la compañía de transporte público, o de un centro comercial que sustituye a los grandes almacenes incendiados en 1988. También, al igual que en la colina de Alfama, se puede llegar a través de los eletricos, tranvías que en algunos casos de gran pendiente están especialmente adaptados. Alfama es, por el contrario, una colina más popular y doméstica, y las condiciones de vida parecen más precarias. Cuenta con más amplios miradores, entre los que destaca el Castillo de San Jorge.

Los miradores de las colinas son elementos relevantes tanto para los habitantes locales (son escasos los espacios públicos sensiblemente llanos en las colinas) como para los turistas. Aunque las condiciones de conservación de los edificios son en ocasiones malas, lo cierto es que el paisaje urbano desde estos miradores es siempre interesante. No se llega a los importantes desniveles de Oporto, que hacen pensar en los dibujos de Piranesi, pero la combinación del relieve y la gran lámina de agua es muy atractiva.

Las edificaciones recientes en la zona histórica están en general bien integradas en el entorno. Las edificaciones antiguas muestran en ocasiones acabados de azulejos de vivos colores, y a menudo muestran déficits de mantenimiento de consideración en sus fachadas. Esto parece más intenso en zonas menos favorecidas como Alfama.

Junto con una coherencia importante de las edificaciones, la sensación de unidad se transmite por la presencia casi universal de la calçada portuguesa en las aceras. Desde 1842 su forma original ha evolucionado sobre todo en los dibujos. Por un lado, puede resultar en ocasiones un poco incomoda y dar la sensación de ser resbaladiza por lo pulido de la piedra sometida al paso de los peatones; pero es un elemento de unidad, más resistente quizás de lo que aparenta, y es sobre todo sorprendente ver que también se aplica incluso a zonas de nueva urbanización en muchas ciudades de Portugal, lo que hace sospechar que el coste de mano de obra está por debajo del de otras zonas de Europa.  Por la noche resulta especialmente llamativo su efecto con los reflejos del alumbrado público.

En este contexto la oferta turística es variada, tanto en cultura y paisaje como en restauración y ocio. Recientemente se han introducido nuevas formas de acceso como el tuk tuk y se ha cualificado la oferta hostelera, con lo que la primera mitad de 2012 ha resultado positiva para el sector turístico en Lisboa

Lisboa (1)

Lisboa concentra en un territorio limitado varios tipos de turismo; salvo el de montaña y nieve, poco representativo en Portugal, en el área metropolitana se combinan patrimonio, cultura, playas, espectáculos, congresos y casi todos los tipos de actividad turística en diferentes formatos organizativos y económicos; es similar en este sentido a Barcelona.

Lisboa es además la tercera área metropolitana más poblada de la península Ibérica tras Madrid y Barcelona, y cuenta con uno de los cascos antiguos más monumentales e interesantes de toda Europa.

La condición de antigua capital de un imperio mundial, liquidado por la revolución de los claveles en 1975, y las huellas de ese antiguo esplendor en un marco desgraciadamente en ocasiones sometido a una decadencia que va más allá de lo poético, marca a la ciudad. Los viejos tranvías han sobrevivido en gran medida porque la ciudad no se vio sometida a las oleadas modernizadoras de otras zonas de Europa, aunque eso se ha convertido hoy en día en un activo turístico, y un activo de movilidad sostenible. La supervivencia de los pavimentos tradicionales en las aceras es en parte el resultado de una estructura de costes en la construcción que ya no existe en otras áreas. Por otra parte, la silueta del puente 25 de abril desde la Praça do Comercio configura un paisaje metropolitano interesante.

El Plano Estratégico do Turismo de Lisboa 2007-2010 desarrolla los objetivos de la estrategia nacional, y se plantea mejorar el valor a través de modernidad, autenticidad y experiencia. Se propone la organización de tres microcentralidades turísticas en torno a la ribera del Tajo: Belem, el centro histórico y el Parque das Naçoes (escenario de la Expo 98).

Madeira y el turismo

Funchal, la capital insular, vista desde el Este

Madeira (casi 270.000 habitantes) cuenta con una de las tradiciones turísticas más antigüedad de Portugal, gracias a su clima benigno, que atraía ya a parte de la aristocracia europea a finales del siglo XIX. Este origen en un turismo de clase alta en tiempos con otras costumbres, la relativa falta de playas naturales en la isla (aunque en el mismo archipiélago Porto Santo cuenta con una extensa playa) y un medio ambiente singular contribuyen a configurar un modelo de turismo litoral diferente, más cercano al que se puede dar en España en La Gomera o El Hierro, o en Francia en La Reunión.

La isla de Madeira tiene un relieve especialmente accidentado, con fuertes desniveles. La construcción de una autopista litoral en el sur, con costosas infraestructuras, no evita que muchos recorridos interiores de pocos kilómetros se realicen por carreteras de sinuoso trazado. Zonas como el Curral das Freias, un profundo valle en el centro de la isla, suponen paisajes totalmente diferenciados. La costa norte es especialmente agreste.

Funchal visto desde el hotel Pestana, diseñado por Oscar Niemeyer, una interesante obra en la que el lujo del establecimiento está sobre todo en el diseño y las dimensiones de los espacios. Visita obligada para los amantes de la arquitectura moderna

El modelo territorial turístico concentra la mayor parte de los hoteles y establecimientos turísticos en Funchal (112.000 habitantes), capital y puerto principal, y en el resto de la isla hay establecimientos de tamaños mucho menores, más cercanos a la lógica del turismo rural y de excursión diaria desde Funchal, para contemplar unos paisajes excepcionales y una cultura local que muestra el embrión de lo que luego fue la colonización portuguesa por el mundo. El Plano de Ordenamento Turístico da Regiao Autonoma da Madeira establece una capacidad máxima de 35.000 camas en Madeira y de 4.000 en Porto Santo; Funchal puede alcanzar las 23.000 camas, y los establecimientos en áreas agroforestales no pueden superar las 80 camas.

El turismo ambiental, con especial atención a los recorridos a pie por las levadas, acequias a través de las zonas abancaladas, tiene un especial éxito entre una clientela en la que destacan los británicos. El turismo vinculado al vino de Madeira y la gastronomía también es importante.

Curral das Freias, en el centro de la isla